viernes, 14 de junio de 2019

Un cliente nfs para Windows 10


Estos días de atrás me regalaron un ordenador cojonudo, cojonudo para lo que yo estoy acostumbrado, llevo casi todo mi vida utilizando informática de reciclaje, desde hacia más de veinte años no se lo que es estrenar un ordenador. Pues bien, como digo el otro dia me regalaron un precioso y contundente Lenovo Thinkpad T430 con procesador i5, 8 Gigas de RAM y 250 Gigas de disco SSD. ¡Ostias! nunca creí que Windows 10 se cargara tan rápido y he ahí el problema ¡Windows 10! deciros que el ordenado es uno de esos reacondicionados, con un precio de 262 € para lo que yo lo quiero me parece una autentica ganga. Pero a lo que íbamos, no puedo negar que mi primer impulso fue mandar al carajo el pernicioso Windows, pero una vez que lo hube pensado con calma llegue a la conclusión de que eso de ser un estúpido "talibán" de los sistemas operativos no llega a ninguna parte, así que ya que tenia pagada la licencia ¿por que no aprovechar el producto? Luego más delante vería si convenía o no mandar a la porra el famoso Windows. 

El primer reto que se me plateaba era conseguir conectarme a través de SSH con mis servidores, este problema se resuelve con un programa llamado PuTTY, fácil e intuitivo de manejar, así que prueba superada.

El segundo reto sería conectarme usando el protocolo nfs con mis servidores, uno de ellos esta ala vez conectado a través de samba, este lo veía sin ningún problema desde primera hora, pero los otros no, como debo confesar que el protocolo para compartir carpetas que ofrece samba no me mola nada, decidi investigar un poco por la red para ver si había algo para poder implementar el nfs en Windows 10. La verdad es que no tarde mucho en encontrar respuesta. 

El cliente ya viene en Windows 10, pero hace falta activarlo. Hay que ir a: Panel de control/Todos los elementos de panel de control/Programas y características/Activar o desactivar características de Windows. Una vez allí "clickamos" y seleccionamos Servicios para NFS que se desplegara y seleccionamos también Cliente para NFS y Herramientas Administrativas. Una vez hecho esto ya tenemos activado el cliente de NFS en nuestro ordenador.

Solo queda indicar la ruta de la carpeta compartida, así que abrimos un terminal, ¡Si han leído bien! ¡un terminal en windows! y es que ni en windows nos libramos de las frikadas. Coñas aparte abrimos el Símbolo del sistema que es como windows llama a esa especie de terminal e insertamos la ruta de la carteta compartida con el comando mount y siguiendo el siguiente formato:

mount -o anon \\192.168.1.100\media\primitivo\Peliculas K:

Donde 192.168.1.100 es la dirección del servidor, primitivo es el nombre del usuario, Peliculas es la carpeta compartida y K: es la letra que windows asignara a dicha carpeta en el sistema.

Si todo esta ok nos saldrá el mensaje: El comando se completo correctamente.

A mi me funciona correctamente  para lectura y escritura.

Para más información pueden visitar la pagina siguiente: https://www.imperioweb.net/compartir-archivos-con-nfs-en-servidor-ubuntu-y-cliente-windows-10

**Para obtener PuTTY puede utilizar el siguiente enlace: https://mega.nz/#!jxIAFC5Y!Dh7cjHJRqq4fM08l_DgCY_tE7HDwOycaTdRSjVQPh68

lunes, 10 de junio de 2019

El Boogie Man

Se equivoca usted de hombre ¡Amigo!
No friend, no equivocar hombre, no hay más que un boogie man
Señor Deckard, este hombre dice que es usted  un Blade Runner.
Blade Runner (1982)

¡Julio Cesar! ¿Pero como puede llamarse alguien Julio Cesar?
Nipegun (2019)

Aunque muchas veces Seguridad Overflod me dijo, no insistas, Nipegun no lee tu blog, yo no lo creí, estaba convencido que este personaje dado su narcisismo leía y releía todos los artículos en los que se le mencionaba. Lo que yo no espera es que este individuo me echara tanto de menos hasta que escuche cuatro años después un audio en su podcast Hacks4Geeks dedicado aun servidor y que se titula: # 124 La hora de gloria de los feos del pueblo. 

Bueno, llegados a este punto sospechaba que lo que que únicamente quería Nipegun es que de nuevo lo mencionara en mi "patético panfleto". Un colega me comento: "Na esto ha sido una casualidad hombre" ¿Casualidad? Te digo que esto forma de una especie de planificación, encaminada a ser de nuevo "protagonista" de Sobre ceros y unos y de paso sorberme la fama. ¿Por que no le pones un palito seco y quebradizo? Haber que pasa. Dijo entonces mi colega...

Pues dicho y hecho ayer durante un periodo de dos horas publique la entrada titulada: "Como ser un podcaster cinturón negro, sin parecer gilipollas". Debo admitir que el titulo invitaba a entrar al trapo, pero tal y como quede con mi colega, no hice ningún tipo de publicidad, ni en Facebook, ni en Twitter, la entrada según el contador del blog solamente tuvo cinco visitas.. Después publique el segundo reclamo ¿Para que iniciar una guerra?, un titulo a todas  luces menos "sugerente", también sin ningún tipo de publicidad en redes sociales. Durante unas horas no paso nada. pero a las 18:52 horas del día 06 de junio de 2019, se recibe el siguiente comentario:

Nike, 6 de junio de 2019, 18:52


He aquí una serie de consejillos para llegar a ser un perfecto divulgador, sin llegar a parecer un  perfecto gilipollas:

En cuanto al titulo del podcast:

Imagínense que alguien tuviera un podcast que se llamara por ejemplo...

Lo que da ha entender dos cosas:

1ª La más obvia y casi de perogrullo que el tal Nike había leído la entrada

2ª La más desconcertante que Nike aparte de leer la entrada además la había copiado.

¿Quien coño copia una entrada de un blog? ¿Alguien interesado? ¿Alguien obsesionado?

¿Quien es el tal Nike?. Pues intente seguir su triste rastro, sin resultados positivos, un triste perfil falso, un boogie man de pacotilla, un misero cobarde que se esconde tras un vergonzoso anonimato, aunque tengo fundadas sospechas  de quien puede ser este individuo...

Por cierto y como aclaración, en la entrada anteriormente mencionada, no se menciona ni una sola vez al tal Nipegun, y tampoco a su "exitoso e intelectual"  programa Hacks 4 Geeks. 

P.D. Me refiero a boogie man, como hombre del saco, hombre malo, asusta niños, etc... Digo esto para aclarar el termino especialmente a todos esos "expertos" en ciencia-ficción, que a la hora de opinar no parecen tan expertos...



jueves, 6 de junio de 2019

¿Para que iniciar una guerra?


¡Extraño juego! La única manera de ganar es no jugar. Joshua (Juegos de guerra).

Debo confesar que en el asunto de las provocaciones, me va la marcha. Es automático cuando alguien me provoca, me encuentra. Esto que a priori pudiera parecer una virtud, no es otra cosa si no un defecto, defecto que según  van pasando los años intento subsanar.

Cuando Nipegun hizo publico y gratuito su podcast Hasck4Geeks, en la plataforma Ivoox, pude escuchar su audio número #124 titulado: "La hora de gloria de los feos del pueblo" donde pude comprobar que pasados cuatro años de la publicación de una serie de artículos, Nipegun guarda a un servidor un particular y entrañable "aprecio". Como me va la marcha sin pensarlo y de forma automática recurrí a mi particular prosa pariendo para el blog dos entrañables entradas tituladas:

¡Welcome Nicanor! Digo Nipegun...

Como ser un podcaster cinturón negro, sin parecer gilipollas...

Lo cierto y verdad es que en el terreno humorístico las dos han hecho mucha gracia en las pocas personas que han tenido la oportunidad de leerlas, ambas se hallan en estado de borrador, la primera nunca ha sido publicada en cuanto a la segunda fue publicada por el transcurso de dos horas, concretamente de 14:30 a 16:30 horas del día 06 de junio de 2019, según el contador de estadísticas del blog, solamente cinco personas han accedido al mencionado articulo  en el tiempo que ha estado publicado. El hecho de devolver la entrada a su estado de borrador, fue a causa de una petición hecha por un cercano familiar de un servidor que me dijo: ¿Otra vez a la guerra, hermoso?. Reconozco que el reproche tenía razón así que sin más dilación puse fin al entuerto.

Como digo, ambas están ahora en estado de borrador, no por miedo a Nipegun, si no más bien por el hecho de pasar muy mucho de volver a las hostilidades con este peculiar personaje. El tiempo y tal vez el Karma, se encargara de ponernos a cada uno en nuestro lugar y de castigarnos en caso de ser merecedores de tal castigo.

Sin más que decir aquí dejo el presente escrito, no sin antes anunciar públicamente que si Nipegun quisiera tener acceso a los escritos mencionados en borrador, no tiene nada más que enviarme una petición a través de email y yo gustosamente se los enviaría a través de esa vía, me comprometo a esto:

1º Para dar a entender que este personaje no me causa el menor temor.  

2ª Para demostrar que lo afirmado en el presente escrito es cierto.

Reciban todos los posibles lectores un cordial saludo...




viernes, 11 de enero de 2019

El OVNI de Ocaña


Penal de Ocaña I


El otro día hablando con un colega sobre el tema OVNI, me hizo llegar una curiosa carta fechada el 17 de julio de 2016, dirigida mediante correo electrónico al periodista Miguel Pedrero sobre un avistamiento OVNI sucedido en los Penales de Ocaña I y II sitos en Ocaña (Toledo) en Noviembre de 1983, la misiva dice asi:

"Estimado amigo:
Me llamo Francisco..., soy un Guardia Civil en activo, actualmente en la prisión de..., antes escuchaba mucho vuestro programa, pero desde que no hacemos garitas no os escucho lo siento perdonarme, me pongo en contacto contigo para contarte una experiencia que tuve en el penal de Ocaña en el año 1983, en noviembre la fecha la verdad no me acuerdo.
Esto lo hago porque un vigilante de seguridad que escucha la rosa de los vientos, tras oír un relato el otro día en el que alguien habla sobre algo que vio un guardia civil en Ocaña, me comenta que si yo sabía algo, ya que estuve destinado en Ocaña en esos años más o menos, tras escuchar lo que me cuenta este vigilante es un poco extraño, decido buscar la grabación del programa y lo que escucho, la verdad no concuerda con lo que yo vi, y por lo que otros compañeros me cuenta que estaban mejor situados que yo vieron, te cuento lo que me sucedió. Sería la una y media o poco mas no me acuerdo bien hace mucho tiempo, termine de comerme un bocadillo de caballa esto si lo recuerdo bien cosa que hacia habitualmente por la noche en el retén de descanso, Salí a tirar la basura a unos bidones que estaban en la calle, me di cuenta que mi compañero al que le llamábamos Moro por ser de Valdemoro, estaba tieso con la mirada fija, seguí,  tire los desperdicios y me di la vuelta para entrar ya que me tenía que preparar para el relevo, pero esté ni se inmuto, decidí darle un susto, le toque el hombro y lo llame ¡Moro! ¿que pasa estas durmiendo?,  se giró en seco y me dijo ¡mira! señalo arriba yo mire y me quede helado, una especie de niebla cubría el cielo y llegaba a los tejados del penal, era como una nube de algodón de caramelo de las ferias pero como dos campos de fútbol, cubría todo el penal entero, de unos seis a diez metros de espesor y se le distinguían unas luces que circulaban en su interior, como una de esas de led que cambian de color lentamente difuminándose que son tan bonitas y relajan un montón, pero a lo bestia llamaba mucho la atención y te dejaban embobado, de hecho a mí también me dejo embobado, lo que llevo a que me terminaran buscando para hacer el relevo, un compañero que se apellidaba Becerra  me grito ¡Loco!, como me apodaban en aquellos tiempos, me gire y le señale , el miro y se metió gritando ¡Cabo salga hay algo aquí! los compañeros que había en el interior salieron y contemplaron atónitos la cosa, la cual seguía una ruta hacia el interior de la población de Ocaña, que estaba a un kilómetro más o menos de distancia, ya que entonces el penal estaba solo en el campo a las afueras, lo más cercano era la urbanización de los funcionarios que estaba a medio camino de Ocaña, se desplazaba a pico y a unos cinco o diez kilómetros por hora de velocidad más o menos, no sé,  pero muy lento y no hacia ningún ruido que yo escuchara, aquello fue desapareciendo lentamente hacia la localidad hasta que no vimos nada más que las estrellas, lo que daba a entender que era muy grande porque se comía el cielo estrellado, y solo escuche el griterío de mis compañeros del penal de abajo que comentaban lo sucedido, cuando hablamos entre nosotros el comentario de un compañero,  Luque le llamábamos me llamo la atención, porque es el único que realmente supo que el objeto estuvo delante de nosotros toda la noche observándonos, se dio cuenta porque la circulación de la carretera de Andalucía no tenía tráfico y pensó que habría un accidente gordo, como estuvo dos horas en la garita le parecía raro no ver ambulancias ni coches de la Guardia Civil, y de pronto vio un coche en la parte derecha que entraba en su campo de visión pero apago las luces, de pronto otro y otro más que apagaban las luces, lo que le hizo pesar que delante suyo había algo muy grande que le impedía la vista, miro a la parte izquierda y vio otras luces que se encendía y continuaban su camino, con un botón de la gorra puesto de referencia sequia la luz hasta que aparecía y confirmo su sospecha, lo que estaba delante de él era tan grande como dos o tres campos de fútbol, y por las estrellas que no conseguía ver era enorme, no dijo nada porque faltaban diez minutos para el relevo y tenía intención de acercarse luego para verlo más cerca, de repente el suelo se ilumino y se lleno una niebla que empezó a crecer y subir, unas tonalidades luminosas empezaron a moverse de adelante a tras sin hacer ruido alguno, aquello empezó a subir y llego a la altura de los tejados, tomando rumbo hacia Ocaña lentamente hasta que desapareció de su vista, que fue lo que vimos nosotros ya con rumbo a Ocaña, y eso es todo luego oímos que mucha gente lo vio basureros los de tráfico, en las noticias dijeron que fue un globo sonda que volaba errante o algo sí, pero vamos ya os digo yo que no lo que vimos no se puede explicar.
Eso es todo lo que te puedo contar si necesitas algo más ponte en contacto conmigo si quieres, mi teléfono es el ....
Con un saludo cordial se despide un antiguo oyente y amigo."


viernes, 19 de octubre de 2018

La muerte de Atenógenes Corbín

Lloviznaba cuando Atenógenes Corbín atravesó el control de acceso del CNI. Su mercedes se arrastró con lentitud hasta la sombría entrada del edificio principal. Sentencia aguardó pacientemente en el asiento trasero a que el chófer le abriera la puerta del coche y le acompañara, paraguas en mano, a cubierto. Una vez dentro, tuvo que pasar por otro control, este equipado con rayos X y un arco magnético. Rió para sí con disimulo al verlo, mientras se colocaba con cuidado el pañuelo en el bolsillo delantero de la chaqueta. La recepcionista era una chica de buen ver, a la que afeaban unas gafas demasiado grandes.
—Soy Atenógenes Corbín, de Corbín, Palacios y asociados— se presentó, entregándole su tarjeta a la chica.
—¿Tiene usted cita?
—Me temo que no. El asunto que me trae aquí es de lo más delicado...
—Lo lamento— le cortó la recepcionista, —pero sin cita no puede usted ver a nadie.
—¡Oh! Pero no estoy aquí para ver a nadie en especial. Si pudiera escucharme unos minutos. Estoy seguro de que podría ser de mucha ayuda.
—Como usted comprenderá— soltó la muchacha, —tenemos mucho trabajo. Rellene este formulario y le llamaremos.
—Oiga. Soy el albacea de Don David Abad, antiguo trabajador de este centro— se detuvo un momento buscando unos papeles en su maletín. —Tenga. En... en realidad era albacea de un tío suyo que falleció unas semanas antes que el sobrino, dejándole una cuantiosa suma.
—Ya veo, señor...
—Corbín. Atenógenes Corbín.
—Sí, señor Corbín. Perdone, pero no sé cómo podría ayudarle.
—Ah cierto. Por favor, permita que me explique. Si pudiéramos hablar en un lugar más privado, solo serán un par de minutos.

La recepcionista levantó los ojos de los papeles y asintió con la cabeza. Utilizó el teléfono que tenía delante y cuchicheó algunas palabras. Enseguida vino otra mujer que ocupó su lugar y Sentencia y la chica se fueron juntos. La chica le guió por una puerta hasta una pequeña salita espartana, amueblada solo con una coqueta mesa de café y sendos cómodos sillones. Sentencia, bajo su disfraz de abogado caro, rechazó cortésmente el café que le ofrecían y se sentó sólo después de que lo hiciera su improvisada anfitriona.

—Usted dirá— repuso la mujer fríamente.
—Verá usted— adujo Corbín, —Mi cliente confiaba en que su legado sería para su querido sobrino, como es natural. La única familia que le quedaba en este mundo... Sin embargo, ahora que el señor Abad ha muerto sin herederos naturales, me encuentro en una posición sumamente difícil.
—Entiendo— Volvió a cortar ella, que no parecía muy dispuesta a salirse de lo meramente profesional, —Créame— resaltó. —Pero qué tiene que ver el CNI con eso. No consigo entender la razón por la que ha venido aquí. Ni tampoco qué podría hacer yo, una simple recepcionista.
—Claro, claro. La entiendo. Iré directo al grano... He venido porque es usted mi última esperanza. Prometo que si dedica estos dos minutos a escucharme atentamente, al final lo entenderá usted todo. Pero prometa que no me interrumpirá. ¿Lo promete?
—Está bien— suspiró la chica. Y haciendo de tripas corazón se resignó a escuchar. —Lo prometo.
—Bien. Intentaré resumir mi historia todo lo posible. El señor Roberto Abad, mi difunto cliente murió habiendo legado todas sus pertenencias a su amado sobrino, don David Abad, antiguo trabajador de este centro. La cuestión es que habíamos quedado en el notario la mañana siguiente a la noche en que fue brutalmente asesinado en su gimnasio. Comprenderá mi desesperación cuando descubrí que el fallecido no tenía familia ninguna en este mundo, ni siquiera primos lejanos. Era el deseo de mi cliente, Don Roberto que si su sobrino no le sobrevivía, se entregaran sus muchas y ricas propiedades a distintas causas benéficas. Y estaba en ello ayer, ya resignado a no encontrar ningún heredero vivo de Don David, cuando llegó a mis oídos que el señor Abad había establecido relaciones no hacía mucho con una compañera trabajadora de este centro y que además habían contraído nupcias pocos días antes del fallecimiento de este.
—Eso no puede ser— saltó la chica.
—Prometió usted no interrumpir mi relato...
—Perdone pero no pueden haberse casado. Las normas del centro prohíben las relaciones románticas entre compañeros de la misma unidad operativa y ellos lo eran.
—Me deja usted de piedra. Yo había supuesto que aquí se conocía ya el feliz evento, o que por lo menos algunos compañeros hubieran acudido a la boda como testigos. En todo caso, de que se casaron no hay duda— revolvió los papeles de su maletín, —mire, aquí está el certificado de matrimonio.
—Parece que lo dice es cierto y que se casaron después de todo— concedió después de mirar y remirar el certificado.
—Bien— replicó Corbín no sin antes haber devuelto el documento a buen recaudo en su maletín. —La cuestión ahora es que de la afortunada sólo conozco su nombre. Como comprenderá, necesito su dirección y su teléfono, para dirigirme a ella de forma adecuada. La pobrecilla ni siquiera sospecha que es heredera de una inmensa fortuna.
—Bueno, tampoco es que sepa el nombre muy bien. En su copia del documento eclesiástico solo se entiende su nombre de pila «Beta». No es un gran problema porque aquí todos sabemos quién es. En cuanto a la dirección, siento decirle que no puedo facilitársela, ya que la política de privacidad de la compañía no lo permite.
—Me temía algo parecido. Pero verá, si no la encuentro no me quedará otra salida que entregar toda la herencia a beneficencia. ¿No es una pena que tenga que ser así después de lo que ha sufrido?
—Mire, ¿qué quiere que le diga? Las normas son las normas. No obstante, como compañera de Beta no puedo permitir que se quede sin la herencia que le corresponde por derecho. Pobrecilla, ¿no cree que ya ha perdido bastante?
—En efecto, así es.
—Está bien. Su nombre completo es Svetlana Vorobiovna Zhuk. La dirección no puedo dársela, de verdad. Espero que le baste con eso.
—Bueno, no se preocupe. Usted ha hecho lo que ha podido. Muchas gracias por todo. No la entretengo más. Me marcho.
—Espere, no es por ahí. Permita que le indique la salida. Si es tan amable de seguirme...

Corbín se volvió, sonrió e hizo un gesto de cansancio. Se enjugó el sudor de la frente con su pañuelo de bolsillo y caminó detrás de la chica. Esta no pudo terminar el gesto de asir el picaporte que había iniciado, pues tuvo que tratar de apartar el pañuelo que se cernía en su garganta. Corbín cruzó rápidamente el pañuelo por detrás del cuello de la chica para formar un lazo mortal. Ella luchó con todas sus fuerzas para tratar de liberarse. En uno de sus intentos rozó sus gafas, que se precipitaron al suelo. No odiaba a la chica, así que empleó su mejor ciencia en cerrar el fluido sanguíneo de las arterias carótidas, para acelerar la pérdida de la consciencia mucho antes de que la asfixia causara la muerte. Un par de minutos después, con la chica aún viva pero inconsciente, buscó algo con lo que reemplazar su pañuelo. Después de todo no podía abandonarlo allí, quizá incluso con restos de su propio ADN. Recurrió al fino cordel de unas cortinas, que arrancó y utilizó para crear una ligadura lo bastante firme como para acabar el trabajo por sí sola. Sólo entonces, retiró su pañuelo y doblándolo cuidadosamente lo devolvió al bolsillo. A la chica le quedaba como mucho un minuto de vida o dos a lo sumo. Sentencia se alegró de que hubiera perdido la consciencia, ya que el cordel de la cortina era fino y le hubiera causado mucho dolor de no estar ya inconsciente. «Lo siento guapa» pensó, «pero no puedo irme sin la dirección». Y temiendo ser testigo del aflojamiento de los esfinteres que sobrevendría cerca del fin, la movió y la escondió lo mejor que pudo. Y él se concentró en su tarea de encontrar un terminal informático desde el que piratear los registros de los empleados del CNI. Diez minutos después abandonó el edificio, subió a su coche con chófer y se fue. En el trayecto comprendió que al matar a la chica había acabado también con su alter ego Atenógenes Corbín. El cual tendría que desaparecer de la escena para siempre. Torció el gesto al pensar en los gastos en que había incurrido. Los gastos de falsificación de los documentos que había usado para engatusar a la recepcionista, y de nuevo el coche lujoso con chófer. Pero pensando en el papel que llevaba en el bolsillo interior izquierdo de su chaqueta, había valido la pena cada euro. El hombre sin nombre tendría que reconocérselo y apoquinar la pasta. Estando en esas le sobrevino el malestar. Miró al exterior y vio que transitaban una desierta carretera secundaria.
—Pare en el arcén, por favor.
Sentencia se alejó unos pasos y vomitó.