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miércoles, 4 de noviembre de 2020

Relato: El Appeliano XVII - El Sínodo

Al día siguiente Chemi y Borjamari tenían intención de desplazarse a la cercana localidad de Los Altos para visitar la casa del profeta Jobs y el lugar donde había nacido la doctrina de Apol. Ambos lo habían planeado mucho antes de emprender viaje y estaban ansiosos En su Audi alquilado tardarían unos doce minutos en llegar y podrían regresar al complejo con tiempo para otras actividades antes de que fuese hora de comer. La casa había sido declarada un sítio histórico y de obligada visita para los peregrinos. En ella aún vivía la madre adoptiva del siervo de Apol; para la que las continuas oleadas de curiosos, que invadían sus parterres, solo eran una molestia. Sea como fuere, cuando Chemi bajó a desayunar aquella mañana se enteró de que en esos días estaba teniendo lugar un sínodo extraordinario de la Iglesia de Apol y que tendrían que posponer su excursión, pues asistir a este evento era una rara oportunidad. Al parecer recientemente se habían extendido ciertas ideas impías que, de no controlarse a tiempo, podrían causar el primer cisma de la Iglesia de Apol.

-Disculpe prefecto, pero el sínodo está programado para las doce -dijo uno de los peregrinos-, aún faltan unas horas. Tengo mis propios planes, pero volveré a tiempo.

-En efecto, es como usted dice, pero estarán todos ustedes muy ocupados hasta entonces -respondió el prefecto, y añadió antes de que nadie lo interrumpiera… -Tendrán ustedes que limpiar la sala capitular y montar las mesas, los escaños y demás mobiliario antes de que lleguen los obispos. Vamos apresúrense a terminar el desayuno.

Aquellas palabras cayeron como un jarro de agua fría entre los peregrinos. De todos ellos, Chemi y Borjamari parecían los más dolidos. Chemi dedicó una mirada de angustia a su amigo, parecida a la de la noche anterior. Borja, comprendiendo que aquello podía ser un error y que peregrinos tan distinguidos como él no podían verse sometidos a la humillación de trabajar. Echó mano a su billetera y se fue a hablar con el prefecto. Más tarde reconocería que aquello había sido un error y que debía haberse sometido humildemente y dedicado sus sufrimientos a Apol. Porque la conversación con el prefecto y el posterior intento de soborno supusieron la revisión de su estatus. Resultaba que las habitaciones independientes eran un lujo solo concedido a conocidos influencers. Había que tener un canal de Youtube con cierto número de seguidores y una vida pública dedicada a alabar las maravillas de Apol. Borjamari no tenía canal y apenas contaba con unas decenas de seguidores en Twitter. No tardó en descubrirse el soborno de la noche anterior y ambos fueron expulsados de su suite y condenados a dormir en la sala comunitaria en los días sucesivos. Es más, el prefecto había prometido que más tarde les aplicaría otros castigos y penitencias. Tenían en su haber un soborno, un intento de soborno y haber comido fuera del horario establecido.

Algo más tarde, en la sala capitular, Chemi cometió el error de comentar que había trabajado como ingeniero. Le asignaron el montaje de los graderíos, cuya complejidad y tamaño requerían de alguien que coordinase el trabajo y tuviera ciertos conocimientos de montaje. A Borja le tocó fregar el suelo y sacudir las numerosos paramentos, que parecían haber sucumbido al polvo de los siglos. Ambos ayudaron en la limpieza general del lugar -que estaba espantoso- y a trasladar todas las piezas, los implementos, escaños y demás chismes que iban a hacer falta. Llegada la temida hora del montaje de las primeras gradas, la cosa fue sorprendentemente bien. Chemi dirigió a su equipo de operarios con firmeza y estipuló el orden en que debía colocarse todo, con una seguridad que inspiró confianza hasta a los más escépticos. A pesar de su oscuro estado de ánimo, descubrió con asombro que aquello le gustaba, y sin darse cuenta hubieron finalizado el levantamiento de las dos gradas. Otros armaban las mesas y alineaban las butacas para los asistentes, vestían las gradas y colocaban los escaños en su sitio. Físicamente fue un trabajo duro, pero ver todo limpio, vestido y en su lugar supuso cierta compensación pírrica a su sacrificio.

Los participantes del sínodo llegaron en procesión, con los miembros del tribunal en primer lugar, seguidos de los obispos de las diócesis apelianas de todas las regiones del mundo. Chemi reconoció sorprendido al sacerdote que le mandara, varios meses atrás, hacer la peregrinación. ¡Resultaba que era obispo de Apol en España! Estaba estupefacto. Detrás de los obispos siguieron muchos sacerdotes y acólitos que acompañaban a sus obispos. Por último entraron los escribientes legos y el resto de los asistentes. Pronto casi todo el espacio estuvo ocupado. Por lo visto se había celebrado una misa para pedir por el éxito del sínodo. Fue una lástima que los peregrinos no pudieran asistir a tan glorioso evento por estar ocupados en los preparativos. Más de uno miraba de reojo al prefecto general con rencor. Pero así era la vida.

La primera sesión del sínodo comenzó puntualmente a las doce. El asunto presentado a consideración en primer lugar fue el irregular nombramiento del heredero de Jobs y actual cabeza de la Iglesia de Apol, Tim Cook. Se alegaba que aquello había constituido una sucesión fraudulenta, pues la silla de Jobs pertenecía por derecho propio a Steve wozniak. Algunos prelados más extremistas incluso se atrevieron a dudar de Steve Jobs, a quien solo veían como un oportunista, ya que el mensaje sagrado había sido para Woz. Aunque para muchos esto último era impensable, grandes porciones de la Iglesia estaban de acuerdo en que el asiento del profeta debía ocuparlo Woz. El tribunal dictó que se reservaba este asunto para más tarde y otra desviación fue presentada. Esta vez se trataba de la cuestión del verdadero lugar en que el profeta había recibido la Revelación. Casi toda la Iglesia coincidía en que había sido en el garaje de los Altos, pero muchos aducían que Jobs había sido elegido por Apol cuando meditaba en una cueva cerca de Uttar Pradesh, India, y que tal lugar era el que debía ser venerado y no el garaje. Los partidarios de Woz estallaron en gritos, ya que esa posibilidad eliminaba a Woz de la ecuación. Y es que algunos decían que gran parte del mensaje le había sido dictado a Jobs en esa misma cueva, y no en el garaje de la casa de sus padres en Los Altos. Al tribunal le costó recuperar el orden. Se decidió aguardar a que se presentasen las pruebas precisas para entrar a valorar el supuesto de la cueva. Uno de los prelados aprovechó el momento para proponer una variación del asunto de la localización de la Revelación. Dijo que era sabido en ciertos círculos importantes que la iluminación le había llegado a Jobs mientras estaba concentrado en defecar en uno de los baños de la sede de Atari Inc. Aquella profana afirmación encendió los ánimos de la sala de una manera imposible de acallar por el presidente del tribunal, cuya voz era apenas audible entre el vocerío y los improperios que se lanzaban de una gradería a la otra. Airadas acusaciones volaron de un lado a otro de la sala, con caras ceñudas y enarbolando puños con el dedo índice levantado. Algunos trataron de traer a colación sus asuntos a pesar del griterío e iniciaron acaloradas discusiones con sus vecinos. Pocos pudieron permanecer sentados en sus escaños. Los más se levantaron y profirieron gestos amenazadores con los brazos en alto y voz en cuello. Algunos delegados llegaron a las manos, otros sacudían a sus interlocutores agarrados por las túnicas. Los birretes volaron, los implementos se rasgaron, las vestimentas se mancillaron y, en definitiva, el caos reinó en las gradas. El tribunal se desgañitaba en vano por acallar el tumulto. El sin dios prosiguió con desenfreno. Los escaños empezaron a atravesar los aires y a hacer blanco en insospechadas costillas e inocentes cabezas. Los espectadores de las primeras filas empezaron animando a sus elegidos, para después unirse a la trifulca con las mismas ganas que los demás. Ninguna calva o barba santa fue respetada y parecía que la violencia continuaría hasta que el último contendiente perdiese sus fuerzas. Más en un instante funesto, se sintió un gran estremecimiento seguido de un fuerte crujido que dejó a todos congelados. Y primero una y después la otra, las gradas se quejaron, se cimbrearon y se descompusieron dejando tras de sí escombros y cuerpos caídos. Los asistentes tuvieron que desistir de sus instintos más primarios y cesar la lucha para acudir al rescate de los obispos y los prelados, que yacían entre las tablas o unos sobre otros en infortunado desorden. Daba pena verlos en ese estado. Pronto tuvieron que apartarse las butacas y el lugar se convirtió en un hospital de campaña. Por suerte no hubo que lamentar víctimas mortales, pero sí muchos heridos, algunos sobre todo en su orgullo.

Antes de las cinco de la tarde, Chemi y Borjamari habían logrado escabullirse del prefecto general y se desplazaban en su flamante Audi de camino a Los Altos. Querían ver la casa de su amado Steve Jobs, pero no pudieron dejar de albergar ominosos pensamientos y quizá alguna duda sobre lo que se había discutido en el sínodo, antes de que sobreviniera el caos y la postrera catástrofe.

sábado, 17 de octubre de 2020

Relato: El Appeliano XVI: Peregrinación - El ritual de Infinite Loop

Julio Serrano "mhyst"
<mhysterio@gmail.com>

 



Aguardando a que les abrieran la puerta del lugar más sagrado de la tierra para la religión apeliana, Chemi hacía acopio de recuerdos de su recién comenzada peregrinación. Borjamari había alquilado un coche en el aeropuerto de Oakland, un Audi, que les había llevado por la ruta 880 hacia el sur, en un precioso recorrido por la ribera norte de la bahía de San Francisco, ingresando luego en el condado de Santa Clara y atravesando los municipios de Milpitas, San José, Fruitdale y finalmente Cuppertino, la gloriosa Cuppertino. Depués habían descendido N de Anza Bulevard y torcido a la izquierda por Mariani Avenue. Allí recibieron órdenes de proseguir por la sacrosanta Infinite Loop hasta uno de los aparcamientos para peregrinos situado al norte del complejo. Y así se habían encontrado, después de tantos avatares y desventuras, en la mismísima catedral del Dios Apol.

Aguardamos piadosamente hasta que se abrió la puerta y apareció un jovial acólito en camiseta y vaqueros, con el pelo desordenado, que nos saludó amablemente. Al ver que éramos peregrinos nos indicó que, antes de poder poner un pie en el interior del complejo, debíamos purificarnos ritualmente mediante las siete vueltas a Infinite Loop. Añadió que no volviésemos por allí, pues la zona en la que nos encontrábamos era tan sagrada que solo podía ser contemplada desde lejos. Ni Borja ni yo habíamos oído nada sobre aquella costumbre de las siete vueltas y nos resultó curioso que ni siquiera Infinite Loop rodeara enteramente el complejo de la manzana mordida, ya que en el lado sur se cerraba con la profana Avenida Mariani. Pero para cuando reaccionamos con intención de interrogarle sobre este punto, nos percatamos de que el hombre nos haía dejado, y no nos atrevimos a volver a llamar. El lugar estaba desierto y, a falta de a quién preguntar, decidimos someternos a la purificación y benevolencia de Apol.

No obstante, antes de empezar consultamos el móvil e intentamos empaparnos lo mejor que pudimos sobre la forma más correcta de hacer el ritual. Pronto comprendimos que había tantos métodos como apelianos, aunque para un ojo atento se percibían con claridad tres corrientes principales. La mayoría de ellos, los de la primera corriente, eran demasiado livianos y superficiales como para tomarlos en serio. Los de la segunda corriente abundaban en la mortificación del cuerpo y el rechazo del ego. De entre ellos, había incluso los que recurrían a dolorosísimos cilícios y flagelos, que había que llevar o usar durante todo el ritual. Eso daba mal rollo, así que descartamos tanto los primeros como los segundos. De entre los que quedaban, la tercera corriente, encontramos algo mucho más apropiado y refrescante entre las recomendaciones de Tanya Pypo. Ella se alejaba de la superficialidad con necesarias paradas y las recitaciones apropiadas para preparar mejor el espíritu. Además recomendaba textos concretos para cada parte, lo que reducía agradablemente la libertad de elección, justo como Apol quiere y predica. Y por lo visto había seguido todas sus recomendaciones al pie de la letra en su propia y famosísima peregrinación. Aquello nos dió mucha confianza, y tanto Borja como yo quedamos persuadidos de optar por su método.

Aunque aquello iba a ser más fácil pensarlo que hacerlo. El método de Tanya prescribía paradas cada quinientos metros para arrodillarse, hacer el signo de la manzana y recogerse en oración unos momentos. Durante todo el camino había que ir recitando el poema de San Evaristo titulado "De infiniti iaculatas" o "De las infinitas jaculatorias"; al final de cada vuelta era necesario detenerse y dar gracias a Apol. Lo peor era que había que hacer al menos parte de la última vuelta de rodillas. Todo ello y otras muchas consideraciones y advertencias, junto con infinidad de notas al pie y pequeños corolarios era lo que recomendaba Tanya y que al parecer ella había practicado escrupulosamente, sin saltarse una coma. Menos mal que la Pypo había puesto un enlace al texto original "De infiniti iaculatas", porque yo lo busqué en Google y me salió de todo menos bueno.

Después de completar la primera vuelta, recitando sin descanso el poema de San Evaristo, realizando las paradas y contemplando todo lo que decía el método que habíamos escogido; empezamos a comprender que aquello iba a ser duro. El ritual nos llevaría a recorrer lo menos cuatro kilómetros y medio, si no más. Yo empezaba a reponerme de mi delgadez y debilidad extremas, y aún así aquello iba a suponer una dura prueba para mi físico tanto como para mis pobres nervios. No quedaba otra que dedicar el sufrimiento al Gran Apol.

Cuatro horas después, devastados y sin aliento, habíamos llevado a término el ritual. Gracias sean dadas al Benigno y Acogedor Apol. La noche se nos echaba encima, así que decidimos que ya era el momento de cruzar las ciclópeas estructuras de los propileos y penetrar en el sacrosanto recinto. Allí fuimos recibidos con alborozo, nos lavaron manos y piés, nos ungieron con aceites aromáticos y nos vistieron con el blanco hábito de los servidores de Apol. Fuimos informados de que había pasado la hora de la cena, por lo que pasaríamos enseguida al dormitorio comunal, donde tendríasmos que pasar la noche en una litera entre otros olorosos presentes. A ese placer había que añadirle que no habíamos probado bocado desde el exiguo aperitivo en el avión, aquella mañana. Le lancé una ojiplática mirada a Borjamari y él enseguida pasó a la acción de la manera que más nos convenía a los dos. Borja le hizo una seña al encargado y le pasó disimuladamente un buen fajo de billetes. Eso nos haría la vida mucho más fácil en el centro de peregrinos desde aquel momento. Nos llevaron a una suite de las que ocupan los influencers ricos y, contraviniendo un poco las normas, nos sirvieron una opípara cena en nuestras habitaciones. Aquello era todo un lujo. Poco después, tan pronto como tocamos la cama, caímos dormidos. Y así pasamos la noche inocentes e ignorantes a los desventurados eventos que por fuerza habían de seguirse tarde o temprano.

Peregrinación - día 1
— Extracto del diario de Chemi

viernes, 18 de septiembre de 2015

Relato: Revival

A las 23:36 horas del día 17 de septiembre de 2015, mi rastreador “Spyder” “compro” la novela “Revival” de Stephen King, este libro supuso para Spyder hasta la mencionada fecha, una excepción a la regla.

Hay que reconocer que el Chato Reyes a la hora de programar siempre ha sido el mejor, su código es caótico e incomprensible, pero a la vez es estable, eficiente y genial, para comprenderlo hay que tener un don especial o ser el mismo “Chato Reyes”.

La interfaz del sistema operativo diseñado por el Chato Reyes, es complicada , hostil y fea, (con lo guapo no se como dice él), pura linea de comandos.

La red informática que monto el Chato Reyes en mi casa, tiene una vista algo decadente, por no decir patética. Compuesta por tres ordenadores algo anticuados y varias decenas de metros de cable que salen y entran de los equipos. La verdad es que la red informática que monto el Chato Reyes en mi casa da vergüenza enseñarla a los vecinos.

El día que el Chato Reyes monto la red informática en mi casa, se reía entre dientes al ver la cara que se me estaba poniendo con aquel montón de trastos llenos de polvo y mierda diseminados por mi lujosa y limpia estancia, con los ojos entornados debido al humo de la resina del estaño que se salia del soldador, me decía:

- Mira Indio (a si me apoda el Chato Reyes), en este mundo 2.0 de los cojones, que nos a tocado vivir, ser “premiun” es de pringaos, tener equipos de alta gama esta reservado a ricos, chorizos y tolais y no me empieces a hablar de Apple que hoy no me apetece vomitar. Y no te preocupes más ¡Joder! Que para localizar y descargar contenidos en internet, con esto tienes bastante.

-Yo busco y quiero libros, Chato Reyes.

-”Spyder” buscara todo lo que tú quieras, especialmente libros.

Y no mentía, “Spyder” busco, encontró y descargo todos los libros que yo puse en su panel de búsqueda, todos excepto Revival de Stephen King, esa era lo que yo llamaba jocosamente: “la excepción de la regla”.


Estos últimos días para “picar” al Chato Reyes le decía:

-¿Que Chato Reyes? parece que tu puta arañita no encuentra “Revival”.

El Chato Reyes lejos de mosquearse o picarse con la puya, se encogía de hombros y decía:

- Mira Indio, sin animo de ofender, hay que ser un poco gilipuertas para no entender que “Spyder” no puede encontrar una cosa que todavía no esta. (*Gilipuertas: uno de los insultos preferidos del Chato Reyes, sospecho que influenciado por la especial devoción que procesa a Bill Gates)

-¿Como no va estar? La novela tampoco estan nueva.

-Bueno en ese caso que te la pase tu amigo @Converso 72, a ver si ahora tienes más suerte que cuando le pediste la del Marciano. O mejor se la pides a tus nuevos amigos los @Applelianos esos sobre todo al tal Lucas que se le nota muy leído.

-¡Joder Chato!Tu siempre haciendo amigos.

-¡Amigos Applelianos! Indio, amigos Applelianos, ¡Joder Indio! Hablamos de un fulano que públicamente dijo que la sima oceánica más profunda media 11.000 kilómetros ¡más que el diámetro terrestre!, de un fulano que confundió al “Queen Mary”, un trasatlántico de 311 m de eslora y 36,14 m de manga con el “Mary Celeste” un bergantín de 31 metros y 7,6 metros de manga.

-¡Vale, vale Chato! ¡Para ti la perragorda!

El Chato Reyes, además de programar un software cojonudo, tiene la puta mania de sacarme de mis casillas ¡Tiene cojones la cosa! Intento mosquear al Chato Reyes y el que sale mosqueado soy yo. Eso es ir a por lana y salir trasquilado.

Anoche recibí un correo electrónico del Chato Reyes decía lo que sigue:

Asunto: Hombre de poca Fe.

Supongo que a estas horas tu “Spyder” ya habrá descargado “Revival” eso si como de costumbre no lo tienes apagado, el mio ya lo ha hecho. Ahí tienes ya la novelita de los cojones.

¡Ah! Por cierto, por muy tarde que te acuestes o por muy temprano que te levantes, sigues siendo un gilipuertas.

jueves, 3 de septiembre de 2015

Relato: El embrujo appleliano.

Perseguiréis, atacareis e insultareis a los herejes, a los que no se les dará ni tregua, ni cuartel, siendo especialmente crueles con los adoradores del demonio Linux.

El Appeliano. Libro IV, Revelaciones del Dios Appol.

¡Estoy asustado! Realmente asustado, anoche lo del chat y después, bueno después vino lo del sueño. ¿Sera este un sueño premonitorio?.

Para explicarme mejor, es mejor que vayamos por partes, la cosa paso así:

El Chat

Llegue tarde al episodio de los Applelianos, llegue casi al final, en donde un fulano exponía sus razones para comprase un Apple Whatch (Reloj “inteligente” de Apple), que eran las siguientes:

  1. Por que quiero (por que me sale de los cojones decía el ínclito).
  2. Por que me gusta.
  3. Y por que puedo

Decir que el precio del chisme en cuestión esta en torno a los cuatrocientos pavos, aún así y tras oír las razones “de peso” que expuestas por el contertulio, no me indigne, ni me escandalice, ni si quiera me pareció raro, que este individuo se quisiera gastar 400 pavos en un chisme cuya batería dura un día (treinta horas me respondieron indignados), solamente para recibir las notificaciones del iPhone, ergo este tipo veía lógico gastarse cuatrocientos pavos solamente para evitar el “engorroso” trabajo de sacarse el móvil del bolsillo.

Pero lo más preocupante del asunto es que anoche yo también veía lógica la compra del artilugio.

Animado por el barullo que había en el cotarro, me “metí de cabeza” en el chat, crasso error, @Tarkkan2007, hablaba y atacaba de manera cruel mis comentarios, mientras tanto @Soniexx1 se hizo presente en el Chat, y mientras uno me atacaba a través del verbo la otra lo hacia a través de la escritura.

Tenga ustedes en cuenta lo desigual de la lid, un pobre linuxero contra toda una jauria appeliana en pleno akelarre, me intente defender armado con toda lógica e ingenio, no sirvió de nada me dieron por activa y por pasiva. Hubo alguien que dijo: vamos a dejarle el no que, como un bebedero de patos, debido al pudor que me embarga no me atreví a preguntar lo que era el no que.

Incluso @Soniexx1 me dijo que: “el mundo Linux era un mundo triste, gris y oscuro”, no me indigne, ni me escandalice, ¡Mierda! Estaba influenciado por el embrujo Appleliano.

Todo lo demás fue ya cuesta abajo, con decir que hasta quede para asistir (virtualmente) a una Keynote.
Al terminar el episodio todo el mundo se despedía con la formula: Me llamo “tal” y soy Appleliano, ahí me salvo la campana de la providencia ya que cuando iba a escribir la dichosa frasecilla encabezada por mi nombre, salto una notificación de mi servidor Linux anunciándome de que un torrent se había descargado. Loado sea el demonio Linux.

Algo repuesto de la experiencia, me despedí cortésmente y me fui a la cama, en donde lo peor estaba por venir.

El Sueño.

Recuerdo estar en lo que parecía ser uno de los bares de la Villa-franca. Alguien a mi lado, no recuerdo quien pedía unas tortillas y unas chelas, ¿Que coño serán unas chelas?. Decir que esto es algo indignante para quien como el abajo firmante, obstenta el gentilicio de *chelero.
Recuerdo también que había una televisión de plasma de tropecientas mil pulgadas, en donde un fulano presentaba en ingles (que yo entendía perfectamente ¡oye!) dispositivos y productos appelianos. Creí reconocer entre el populacho a @Martinelli que jaleaba y vitoreaba la presentación de los artículos, de igual manera que si su equipo favorito de futbol hubiera marcado un gol.

Yo no entendía muy bien que leches pintaba allí, hasta que baje la mirada y vi que llevaba puesta una camiseta con la cara de Steve Jobs con la leyenda “Apple is diferent”.

En la pared de enfrente había una foto de @Mhyst que me apuntaba con un dedo amenazador, mientras escuchaba repetidamente en mi mente la palabra traidor, traidor....


*Chelero/a: Dícese del nacido en la localidad Toledana de Villafranca de los Caballeros.

P.D. Pido perdón a los demás integrantes del Chat Applelianos y posibles lectores del presente articulo, por la NO mención de los mismo, ya que debo confesar que si soy malo a hora de recordar nombres, soy aun peor a la hora de recordar Nicks. Así que no se me enfaden.


Un cordial saludo a todos.

sábado, 13 de junio de 2015

Relato: Black Line (La crisis zurraspa).

Zurraspa: Mancha indecorosa en la ropa interior.

Escribo este post a petición de un famoso podcaster, algo cabroncete, cuyo nombre no mencionare por motivos de seguridad.

¡Va por ti! ¡Maestro!.

Los hechos, personajes y vivencias relatados son fruto de la ficción, toda relación con la realidad es pura coincidencia.

Este Informe narra la historia de lo que los ingenieros de los dispositivos Appol dieron en llamar “La crisis zurraspa” y de los esfuerzo de estos profesionales por solucionar y mantener en secreto el incidente.

Centro de experimentación, logística y desarrollo de Appol. Cupido. California. EE.UU

**********INFORME ZURRASPA***********

Este dossier esta clasificado como secreto máximo.

Memorandum interno dirigido al Sr. E.

Estimado Señor:

Estoy obligado a informarle muy a pesar mio, que se ha detectado un grave fallo de funcionamiento en uno de los últimos dispositivos lanzados al mercado, se trata de nuestro Appol Watch, concretamente el modelo Sport fabricado en aluminio negro

La falla consiste en una linea de pixeles muerta en el centro de la pantalla del dispositivo, una vez detectada la avería, como viene siendo habitual, le fue puesto al incidente un nombre en código por el jefe de ingenieros que se encontraba de servicio, el nombre elegido fue “ZURRASPA”, con el fin de evitar toda relación entre nuestro producto y la avería en el supuesto de que se produjera una filtración a la prensa.

Se que el nombre es algo indecoroso, pero el ingeniero Sr. R, hombre muy capaz, me comento que ya que la dichosa linea negra (Black Line) esta casi en el centro de la pantalla, esto le recordó a las manchas (zurraspas) que aparecen más o menos en el centro de la ropa interior, debidas a la falta de limpieza después de ir al baño, aunque yo más bien sospecho que la palabreja se le ocurrió al pensar en las ventosidades que se escaparían al Sr. J. nuestro director de Control de Calidad (persona que no goza de la amistad del Ingeniero Sr. R, debido a temas salariales) a la hora de rendir cuentas en torno al incidente.

Origen de la Crisis

Todavía nos encontramos inmersos en la investigación para llegar a averiguar cual ha sido el origen de este lamentable incidente, aunque estamos casi convencidos de que se pueda tratar de un vil sabotaje llevado a cabo desde una de nuestras fabricas de montaje en China. Al parecer esos cabrones amarillos ven excesivo el tener que trabajar quince horas diarias cobrando una décima parte del salario norteamericano. ¿Me pregunto donde vamos a llegar con esta clase de reivindicaciones?.
Difusión

Se han detectado dos casos relevantes que pudieran dar lugar a la difusión del lamentable incidente al tratarse de individuos que practican el bloging y el podcasting tecnológico a través de Internet.

El primero vive en Toledo. Ohio. EE.UU y posee un canal de videos en YouTube, el segundo vive en Murcia. España y tiene un canal de podcast en Ivoox.

Me complace comunicarle que ambos son leales y fieles seguidores de nuestro logo, el segundo es incluso tan acerrimo de la marca, que posee un Appol Watch mucho antes de su comercialización en España, por lo que no hay que esperar ningún ataque u ofensa por parte de ninguno de ellos, ya que aunque han informado del incidente a la opinión publica, han seguido estrictamente las lineas marcadas por la marca en cuanto a quitar importancia al incidente e incluso si hiciera falta llegar a negarlo.

Debo confesare que cuando escuche la palabra Toledo, me asuste ya que me vino a la mente aquel cabrón, me refiero al autor del blog titulado Sobre Ceros y Unos. Si este tipo tuviera conocimiento de este tema ¡habiados estabamos!. Pero gracias a Dios (Appol) al final esta persona resulto vivir en Ohio, sin tener nada que ver con el maldito fulano antes mencionado.

Medidas adoptadas

Las “standars” en estos casos:

  1. Borrar de los buscadores, búsquedas que contengan la serie de palabras “linea negra” Blak line” “Appol screen” etc.
  2. Quitar importancia, negar y desprestigiar a toda entidad física o jurídica que haga mención del tema. Al igual que la táctica seguida con los virus. Ya sabe siguiendo la máxima de: A los dispositivos Appol no les afectan los virus y sobre todo carecen de averías.
  3. Promocionar una gran campaña publicitaria dirigida a nuestros acólitos a fin de embotar sus mentes y desviar la atención del incidente.

Sugerencia

Me permito sugerir algún tipo de estrategia como la utilizada en el lanzamiento de nuestro aPhone 5C, al que colocamos aquella trasera de plástico barato en colores chillones que tantos beneficios reporto a la marca al abaratar costes de producción, ya que lo vendimos al igual que el resto de productos a los precios acordes a nuestro logo.

Recordara las quejas iniciales de nuestros compradores incondicionales por el plástico barato utilizado, pero basto una pequeña campaña publicitaria introduciendo en sus mentes las palabras “metacrilato espacial”. Resultado: el producto fue un rotundo éxito en ventas.


Al igual que entonces podríamos llegar a filtrar para posteriormente promocionar publicitando, que la linea negra (zurraspa) que aparece en las pantallas del Appol Watch es exclusiva de la marca Appol, que esta registrada y que es una innovadora tendencia. Me atrevo a asegurar en este caso, que muchos de nuestros incondicionales “fanboys” estarían dispuestos y orgullosos a mostrar esa pequeña deficiencia adornando sus muñecas.

martes, 29 de julio de 2014

Relato: El 8 (El Appeliano)


Sentado en la terraza del bar, daba vueltas y mas vueltas al dispositivo,  miraba su blanco plástico extasiado.
-Perfecto, sencillamente perfecto, musitaba entre dientes.
El dispositivo en si, era nada más y nada menos que una tableta Ipad de ocho  pulgadas, con el logo de la manzana en su parte posterior, en ese momento estaba apagado.
-¿Qué haces?, pregunte yo.
Levanto la cabeza y mirándome con ojos de loco, me dijo:
-Te das cuenta, te das cuenta, es perfecta, sencillamente perfecta.
-¿Perfecto, el que?, pregunte yo.
-El aparato, el Ipad, ¿no lo ves?, dijo él.
-¿La tableta?
-Que tableta, ni que niño muerto, ¡joder!, esto es un Ipad, un Ipad de 8 pulgadas.
-Bueno, ¿y que? , pregunte yo.
-Como que y que, ¿no lo ves?, esto es una genialidad ¡joder!.
-¡Hombre! Imagino, que el cacharro funcione bien pero??
-No, no me refiero al funcionamiento, y por favor no blasfemes llamándolo cacharro,  me refiero a sus medidas, ¿no lo ves?...
Lo mire algo asustado, me miraba con  ojos fijos y de la comisura izquierda de su boca le caía un hilillo de saliva.
-Por favor cálmate?
-Las medidas, son ocho, ocho pulgadas, no me refiero a su funcionalidad, que también, un dispositivo de siete es vulgar, y uno de diez es pesado y grande, pero a lo que voy es al hecho de medir ocho, ocho pulgadas, es un número divino, inspirado por el Dios Appol.
-¡Adios! Como esta este, pensé yo, peor que un cencerro.
-¿No te das cuenta?, el ocho es el número atómico del oxigeno, hay ocho onzas en una taza, ocho pintas en un galón, y ocho furlongs en una milla, hay ocho planetas en nuestro sistema solar, el ocho se representa  con dos serpientes entrelazadas, y es la forma vertical de representar el infinito, ¿no lo ves? El ocho es la representación numérica de Dios, del Dios Appol..
-Pero el sistema solar tiene nueve planetas y?..
-¡Ocho!, tiene ocho, Plutón no cuenta además hizo un gesto con la mano, lleva el nombre de un demonio?
-¿Y el cacharro, perdón el Ipad dices que mide ocho pulgadas?, pregunte yo.
-No el Ipad, no, la pantalla, la pantalla es la que mide ocho pulgadas..
-Entonces debería medir, ¿Cuánto?, veamos si la pulgada equivale a 25.4 mm, por ocho serian concretamente 203.2 mm ¿no?, eso medido desde el ángulo superior derecho hasta el ángulo inferior izquierdo o viceversa de la pantalla ¿no?.
-Si claro, eso es.
-¿Lo has medido?
De una forma trémula saco una cinta métrica del bolsillo del pantalón, midió y volvió a medir, rascándose la cabeza, cada vez más sorprendido.
-¿Qué cuanto mide? Pregunte yo.
 Con un hilillo de voz contesto:
-193.55 mm, no es posible.
-Eso son unas 7.9 pulgadas ¿no?.
Se me quedo mirando fijamente con cara triste, hasta que de repente se le ilumino la cara y me dijo.
-¡Una prueba! Es una prueba de Fe del Dios Appol, es simplemente eso, ¿no lo ves? 7.9 pulgadas, ¿Qué hay entre el 7 y el 9?, ¡pues el 8!, el 8, el Dios Appol.  
-Exacto, estas entre una cabra, una regadera o un cencerro, pensé yo.

miércoles, 16 de julio de 2014

La peregrinación: El origen

Ya se ha relatado en este blog la llegada de Chemi y Borjamari al complejo de templos del dios Appol que constituyen las oficinas de Apple en Cupertino, California. Sin embargo, mucho queda por decir todavía sobre los motivos y desafortunados eventos que llevaron a nuestros protagonistas a ese bendito lugar.

Se hallaba el desventurado Chemi solo en su casa, meses después de las navidades pasadas en la casa de los Borja que tan buenos recuerdos le traían. Había sido despedido en enero de su trabajo y había sido incapaz de encontrar otro empleo. Poco a poco había tenido que vender todos los sagrados elementos del dios Appol. Gracías a Appol, había pasado el invierno, ya que no tenía dinero apenas para comer y menos para calefacción. Bebiendo poco y comiendo menos, poco le faltaba para empezar a alucinar. Tan delgado había quedado que la ropa le quedaba grande y parecía envolverlo, flotando a su alrededor, como un sudario.

Lo había intentado todo. Lo rechazaron en todo tipo de trabajos: camarero, taxista, florista, tendero, vendedor a domicilio y casi cualquier empleo que pueda uno pensar. En cierta ocasión lo contrataron en una funeraria. Trabajó allí unos días hasta que lo despidieron por motivos religiosos. Al menos consiguió algo de dinero para ir tirando.

Un día en que se sentía especialmente miserable, consideró entregar su vida a Appol consagrándose como sacerdote en una iglesia de Appol, un Apple Store. Se duchó, se vistió elegantemente y se gastó el poco dinero que le quedaba en una buena comida. En definitiva reunió todas sus fuerzas para intentarlo. Le daba vergüenza ir a su iglesia habitual, así que caminó varios kilómetros para encontrar otra. En el umbral se arregló el traje y entró. Le sudaban las manos y tenía la boca seca. Tragó saliva como pudo, al tiempo que se limpiaba las palmas en los pantalones. Trató de parecer digno cuando pedía audiencia privada con un sacerdote. El «genius» o diácono de Appol le hizo un gesto para que esperara. Chemi agachó la cabeza sumisamente, dispuesto a esperar de pie. En esta ocasión no tuvo que esperar mas que unos segundos.

-Pase por aquí, por favor.

El «genius» le hizo pasar por una serie de intrincados pasillos. Su aspecto destartalado le recordó a una ocasión en que tuvo la oportunidad de estar entre bastidores del teatro de su barrio. Es como si la parte pública de la iglesia fuera un escenario. Esa metáfora le pareció brillante, lo que le hizo sonreír. Tenía esa misma sonrisa tonta cuando se plantó delante del sacerdote.

-¿Qué deseas hijo mío?

Esas palabras le hicieron despertar de su ensoñación. La habitación en la que se encontraban era sorprendentemente pequeña. El sacerdote estaba sentado en una silla en una esquina. De repente sintió una punzada de claustrofobia y pensó que lo mejor sería ir al grano y salir cuanto antes.

-Quiero ser sacerdote de Appol, padre.

El sacerdote levantó una ceja sorprendido. Se levantó de un salto y señaló una puerta.

-El «genius» pensó que querías confesión. Por tu cara pareces haber cometido el peor de los pecados. No lo culpo. Sígueme.
-Sí, padre.

Los dos pasaron a una habitación algo más amplia con dos sillones y una mesa camilla. A pesar de ser primavera, el brasero estaba encendido. El sacerdote le mostró un sillón y se sentó en el otro alzándose las faldas. Como vio que Chemi no se las alzaba, le indicó con un gesto que lo hiciera.

-A ver, hijo mío. ¿Cómo es eso de que quieres ser sacerdote? Has de saber que es un oficio muy duro. Sí, una vida muy sacrificada llevamos. Harías bien tú en seguir tu camino fuera de estos muros.
-Padre... -No pudo evitar soltar una lágrima al abrir la boca-. Siempre he querido dedicar mi vida a Appol...
-¿Has conocido hembra?
-...No.
-¿Haces guarrerías en soledad?
-...No... No, claro que no... Padre.
-Ya veo. Esto... puedes irte.
-Pero padre, ¡aún no me ha dicho como puedo convertirme en sacerdote!
-Hijo mío, no puedes cruzar las puertas de Appol si no eres sincero...
-...Está bien, lo confieso. Hago guarrerías de vez en cuando... Y en cuanto a las hembras, sólo una vez, ¡lo juro!
-Bien, eso está mejor. Para limpiar tus impurezas necesito saberlo todo con detalle.

Esta parte queda entre Chemi y el sacerdote. Evidentemente le contó con pelos y señales aquella vez con la criada en casa de Borjamari y los hechos del día en que se masturbó con una caja de MacPro en la cabeza. Son hechos ya de sobra conocidos que no sorprenderán a nadie. Ya en paz con su dios, siguió la encuesta.

-Muy bien hijo mío, ahora es imprescindible que conozca tu vida sacramental. ¿Has traído los documentos?
-Sí padre.
-¿Estás bautizado?
-Sí. Aquí está la factura del iPhone 3s que fue el mi bautismo de Appol.
-¿Hiciste la primera comunión?
-Sí, padre. Aquí tiene la factura de mi primer iPad 2.
-¿La confirmación?
-Esta es la factura de mi primer iMac.
-Bien, muy bien. Ahora necesito conocer si eres piadoso. ¿Llevas contigo algún icono de Appol?

Chemi se llevó la mano al corazón y sacó de su bolsillo un envoltorio de seda. Haciendo la señal de la manzana de forma perfecta, tocó el paquete con la frente y reverentemente procedió a abrirlo. Entre la seda apareció un iPhone 5S que le había regalado Borjamari por Navidad, único objeto del dios Appol que no había tenido fuerzas para vender. No estaba cargado, porque le habían cortado la luz hacía unas semanas.

El sacerdote sonrió complacido.

-Muy bien. Tienes una vida espiritual muy rica. Ahora sólo falta un detalle: ¿has peregrinado al luminoso Cupertino y visto el dorado esplendor de la primera iglesia, donde las banderas ondean por siempre en la gloria de Appol?
-No padre, aún no.

El sacerdote frunció el ceño, oscureciéndose su rostro de decepción.

-Lo lamento, el último requisito para ser sacerdote es haber hecho la peregrinación vital.
-Pero padre, puedo hacerla cuando sea sacerdote.
-No, no puedes. Los sacerdotes entregamos nuestra vida a dios y por lo tanto, la vida no es nuestra para hacer lo que queramos. Vuelve cuando la hayas hecho.

El sacerdote le dio la dirección de la agencia de viajes «Luz de Appol», de la que probablemente recibía comisión, así como una carta de recomendación para el Sumo Pontífice appeliano que le abriría las puertas del santuario de Cupertino.

Más tarde en su casa, Chemi lloraba amargamente. Su economía no daba para viajes y mucho menos al extranjero. Además, la Peregrinación conllevaba cuantiosos gastos en limosnas, donaciones al santuario principal y a los cientos de templos satélites. No podría ir. Había gastado su último cartucho. Desesperado pensó en el suicidio. Había un poco de cuerda en el trastero. Lo cogió e hizo un lazo corredizo bastante mediocre. Bajó la escalera y dejó la puerta principal entreabierta para que lo encontraran pronto. No quería pudrirse durante meses hasta que se le separase la cabeza de los hombros. Pensó en cuál sería el mejor sitio para hacerlo. Al volver la cabeza hacia arriba se tuvo una idea. Subió de nuevo y ató el cabo de la cuerda a un balaustre de galería superior que parecía resistente. Se puso el lazo en el cuello. Cerrando los ojos elevó una última oración a Appol. Subió por encima de la barandilla para sentarse en ella. Había una buena altura. Se ajustó el nudo a un lado para que se le rompiera el cuello en el acto. Contó hasta tres y se dejó deslizar hacia el vacío.

El cuello no se le rompió, probablemente a causa de la poca consistencia del nudo y la escasa longitud de la cuerda. Sintió que le latían las sienes, le zumbaban los oídos y que le faltaba el aire. Al poco rato se desvanecía en la inconsciencia.

***

Horas después lo encontró Borjamari en el suelo con una pierna rota y varias contusiones. El balaustre había cedido, yendo a parar Chemi al suelo unos tres metros más abajo. Ya en el hospital, consciente, Borjamari le sacudió dos tortas como panes y le sonsacó las causas de su desesperación. Cuando terminó de oírlo todo, le cascó otras dos ostias para que escarmentara. Tras quedarse a gusto, le prometió que tan pronto como se recuperara de sus lesiones irían los dos de peregrinación. También le advirtió que la próxima vez que le encontrara después de un intento fallido de suicidio, en lugar de pedir una ambulancia lo remataría allí mismo.


jueves, 12 de junio de 2014

Relato (El Appeliano X): Peregrinación.

Llegaron por fin al Aeropuerto de Ouklans en California, al acercarse al oficial de fronteras bajo el rotulo de Line border este le pregunto:
-¿Nombre?.
-José Miguel Señor del Oso.
-¿Motivo de su visita a California?.
-Vacaciones.
Le hubiera gustado decir la verdad, visitar las instalaciones del gran Dios Appol en Cupertino (CA), pero los hermanos lee habían advertido que la Policía Norteamericana se caracterizaba por tener muy poco sentido del humor.
-¿Nombre?, le pregunto el oficial de aduanas a Borja-Mary
-Borja María Sanz, mientras se quitaba los cascos ya que venía escuchando el ultimo episodio de Appol cinco por uno.
-¿Motivo de su visita a California?.
-Ver las instalaciones del Dios Appol en Cupertino.
-¿Que coño dice?, le pregunto el Policía, un negro del tamaño de un armario empotrado de dos metros por dos metros.
Al pobre Borja-Mary se le escapo una leve ventosidad.
-Perdón señor, quise decir vacaciones, musito Borja-Mary.
-Bien pasen los dos, dijo el Policía.
En la estación de tren de Oakland Airport Terminals que les llevaría después de cerca de una hora hasta Cupertino Stelling &, en pleno Valle del Silicio, empezó a fantasear con la vista a la ciudad de Cupertino ya que caminarían por las mismas calles por las que paseó el maestro, en una de esas calles, tal vez viendo un escaparate o al volver una esquina se le ocurriera la idea de diseñar el sagrado iPhone.
Después de un ajetreado viaje en tren en el que Borja-Mary debido a los nervios y al estreñimiento que sufría dado al elevado  consumo de manzanas,  fue diez veces al servicio,
Cuando por fin llegaron a la ciudad preguntaron por el Campus Appol, un agradable taxista los llevo ante la entrada de las instalaciones en forma de disco (manzana) del campus, al llegar al destino y bajarse del vehículo, vieron la entrada del complejo ornamentado por las banderas de los EE.UU, la bandera del Estado de California, y por fin flameando al viento la bandera del Dios Appol.
Ante esta visión los dos postrados de rodillas, murmuraban las sagradas letanías “We can, we can “ y “Appol is diferent”, mientras se hacían el signo de la manzana sobre el pecho.
Lo primero que hicieron fue hacerse una foto junto a la entrada con las banderas de fondo y subirla a Twitter, al hacerlo sus dispositivos no dejaron de sonar en diez minutos, eran mensajes de los hermanos appelianos, algunos se alegraban y otros envidiosos criticaban su periplo en la red social.
Con sudor en la mano, Chemi “el Appelianio” pulso el timbre de la entrada al complejo.


Continuara.......

jueves, 20 de febrero de 2014

Relato: (El Appeliano IX): El Calentón.

La erección duraba ya varias horas, maldita la hora en que leyó aquel maldito post titulado “Agarresela con papel de fumar” en ese blog titulado “Sobre ceros y unos” de ese descerebrado adorador del demonio linux.
Resulta que después leer el post con cierto desagrado, había visto la foto que adornaba el articulo, se trataba de un primer plano del trasero de una chica que tenia puestas unas braguitas con la sagrada manzana del Dios “Appol”, al principio lo tomo como un especie de insulto, luego la imagen se grabo en su cabeza de tal manera que no podía pensar en otra cosa.
Aunque con su “Macbook pro” habia buscado en internet la obsesiva imagen, cuando más le excitaba era cuando la veía en el blog de ese maldito fulano.
Fantaseaba con hacer “unboxing” junto a su adorada “Tania Pypoo” llevando esta puesta la sugerente prenda, o mejor aún la atractiva chica del “Appol Store” de su ciudad.
Cuando se comprara el nuevo dispositivo “appol”, pensó lascivo, haría el “unboxing”, no en la intimidad del hogar como tenía por costumbre, si no en la tienda al lado del atractiva dependienta, así respiraría junto a ella el sugerente perfume que desprendería el sagrado policarbonato.
Sintió un pinchazo en los testículos, el dolor era ya casi insoportable, tenía que buscar una solución, de pronto tuvo una idea, bajo corriendo al garaje de la casa, ¡joder!, no recordaba bien, era posible que todavía estuviera allí, o tal vez lo hubiera tirado, hasta en cuatro ocasiones estuvo a punto de caer de la escalera mientras bajaba, mierda, mierda, un sudor frío le corría por la frente y la espalda.
Al fin llego al garaje, como un loco empezó a revolver cajas, y si, allí estaba la caja de cartón que sirvió de embalaje a su “Macbook Pro”, la cogió casi con veneración y corriendo subió de nuevo las escaleras, dirigiéndose a toda prisa a su dormitorio, una vez allí se desnudo y poniéndose la caja en la cabeza olió mientras se masturbaba el leve tufillo a plástico nuevo, perdón policarbonato,  que todavía impregnaba la caja, al llevar al éxtasis, gritó “Appol is diferent”.

Lo curioso es que no vio fuegos artificiales, ni siquiera estrellas, si no manzanas, millones de ellas, de un sugerente color verde, como la dibujada en las bragas que tenía puestas la chica de la foto.

lunes, 20 de enero de 2014

El Appeliano VIII: Navidad

Las últimas semanas habían sido muy duras para el appeliano. Aquella desafortunada caída había tenido muy malas consecuencias para su economía. Tres operaciones de reconstrucción de la mandíbula y reposición de las piezas dentales perdidas habían supuesto un revés muy importante. Había tenido que empeñar todo su ecosistema de Appol, y además conseguir un préstamo. Los dolores periodontales le habían quitado el apetito y para cuando llegó el día de Nochebuena, había perdido mucho peso.

-Chemi, tienes muy mal aspecto -. Le soltó Borjamari a través de videoconferencia desde el iPhone, el único dispositivo del que se había negado a desprenderse.
-Estoy bien. Será la cámara que adelgaza -. Dijo, tratando de dar el perfil que mostrara sus labios abultados por la inflamación.
-No me mientas. A ti te pasa algo. Como sigas así no vas a poder soportar el ayuno de adviento.
-Bah, no es nada. Manías tuyas -. La oreja izquierda de Chemi se puso roja, señal inequívoca de que mentía. Borjamari se dio cuenta y prefirió no insistir en esa dirección. El orgullo de José Miguel estaba muy quebradizo desde el asunto del robo de su Mac Pro.
-¡Tengo una idea! ¿Qué te parece si vienes a visitarme unos días?
-... ¿Estás seguro? Son días de mucho jaleo y no quiero molestar.
-¡Molestar! ¡Tonterías! Recoge tus cosas, te enviaré un coche -. La mirada de Borja no dejaba espacio para negarse. Bien pensado, era una idea excelente. Lograría ahorrar algo o al menos no empeorar su ya pobre economía.
-Está bien, iré -. Admitió finalmente Chemi. Borjamari compuso su mejor sonrisa y dio por finalizada la videoconferencia.

Dos horas después se encontró frente a la puerta de la casa de Borjamari. El chófer le dejó sólo y se dispuso a guardar el coche en las cocheras. Chemi tocó la campana. A los pocos segundos apareció un hombre mayor que dijo ser el mayordomo.
-¿A quien debo anunciar, señor? - El hombre miró con desaprobación la maleta que contenía las humildes posesiones de Chemi.
-José Miguel Señor del Oso, para servirle.

Borjamari vivía en una gran mansión, con mayordomo, lacayos, criadas, cocinera y todo eso. Una vez se hubo instalado, Borjamari fue a buscarlo a sus aposentos y lo condujo a la biblioteca. Era el primer día del adviento appeliano y la religión ordenaba un ayuno para prepararse para las celebraciones de la Natividad appeliana, que empiezan el 24 de febrero, onomástica del maestro Jobs. El ayuno es parecido al que hacen los musulmanes durante el ramadán, pero de dos meses de duración.

Después de departir agradablemente acompañados por sendos vasos de agua, pues aún no se había puesto el sol en el primer día de ayuno, Borja le invitó a echar un vistazo al resto de la casa. Lo más destacable era que contaba con una preciosa capilla appeliana, dotada hasta el último detalle, de gran capacidad.

Llegó la largamente esperada hora de la cena, que les fue servida en el comedor principal. Fueron acompañados por lacayos cada uno a un extremo de una mesa larguísima, de tal guisa que tuvieron que hacer videoconferencia con sus respectivos iPhone para poder hablar durante la cena. El menú fue variadísimo, si tenemos en cuenta que sólo comieron manzanas: de entrante, una rodaja de Pink Lady; primer plato, una Golden Delicious al sol (es decir, asada); y de segundo plato, una McIntosh a la sombra; el postre fue una deliciosa Reineta confitada. Todo ello regado con salobreña o sidra de la casa a elegir y manzanilla a la sobremesa. Chemi tenía graves problemas para deglutir debido a los dolores que sufría. Al final el mayordomo, apiadándose de él, le ofreció puré de manzana que aceptó sin chistar, con una profunda mirada de agradecimiento.

Después del condumio se desplazaron a un saloncito donde jugaron a la manzana rodeada, con unos naipes que incluían; además de los típicos diamantes, corazones, picas y tréboles; un quinto palo de manzanas, mientras disfrutaban de un licor de manzana frío. Chemi estaba tan hecho polvo que se excusó tres o cuatro manos después y prefirió retirarse a descansar.

Pocos minutos después, ya desnudo en su cama, su dificultosa sonrisa de paz se vió alterada con una sospecha....
-¡Por San Woz traidor! ¡Juraría que no estoy solo!
-No os asustéis mi señor, sólo soy vuestra humilde sierva -. Se oyó una voz, apenas audible, cuya dueña no se veía por ninguna parte.
-Ese pedo no ha podido salir de mis posaderas, o yo no lo he sentido. ¡Sal de donde estés, diablesa! ¡Que no he de temer mi suerte aunque me haya llegado la hora postrera!
Una mujer salió de un baúl a los pies de la cama, con la cofia de medio lado y algo despeinada. Era una de las criadas.
-Calmad mi señor, os ruego. Si me oculté en este cofre fue por orden de mi amo, para daros calor en esta noche tan fría. ¿Hice mal?
-Mal... no... no. Pero vaya susto me he llevado-. Respiró aliviado. -Por favor, marcha, que con estas mantas no he de pasar frío.
-La noche es fría, señor, y esta casa es tan grande que es imposible de calentar.
-Estoy tan cansado que si hace frío, no lo noto. Márchate y yo le diré a tu amo que hiciste bien tu trabajo. Descuida.
-Si vos no tenéis frío, yo sí lo tengo. Vuestra compañía me será la mar de grata.
-Seguro que cualquier lacayo estará encantado de darte el calor que buscas. Que yo debo dormir solo y respetar los votos del adviento. ¡Márchate te digo!
La criada parpadeó modosa.
-Siento contrariaros, pero a fe mía que mal servicio le haré a mi amo si me voy sin catar vuestro nabo .- Y dicho esto, sin esperar réplica ni más retórica dejó caer el vestido y se quedó como vino al mundo, en cueros. Y con un ímpetu inesperado se metió de un salto en la cama de Chemi.
-¡No! ¡Por Appol el sublime! ¡Vete, vete! -La criada sin decir palabra ya buscaba bajo las sábanas el fruto de su deseo.
-No puedo, no podemos... -. Atinó a decir el desgraciado, pero en ese momento notó contacto en sus partes y calló a mitad de la frase. A lo que la criada, levantando la cabeza gritó fuerte:

-¡Yes.... WE CAN!