martes, 8 de octubre de 2013

Relato: La Fotografía. (Meliton Salazar I)


Melitón Salazar, siempre había querido ser periodista, pero debido a circunstancias económicas, no había tenido la posibilidad de estudiar, trabajando desde los 17 años, con la llegada de internet, y la creación de una pagina Web titulada “Cosas que debería usted saber” donde publicaba las novedades que sucedían en su pueblo, e incluso las que sucedían en los pueblos vecinos, Melitón tenía por fin la posibilidad de ejercer el periodismo, aunque de forma amateur, y pequeña escala.
Una de las propuestas estrella de la pagina, era una titulada, “Muestre usted su casa” donde los vecinos tenían la posibilidad de que Melitón les hiciera un reportaje fotográfico mostrando el interior de la vivienda, esto había tenido gran aceptación entre los vecinos de la localidad, ya que el número de visitas a la pagina había crecido de forma exponencial desde la creación del apartado, debido en muchos casos al morbo que esto despertaba entre los vecinos.
Con su vieja Vespa y cargado con sus cámaras y grabadoras, Melitón se dirigió a la Finca que llamaban de “Los Vetustos”, se trataba de un antiguo caserón,, situado a las afueras de la localidad que tenía fama de estar encantado, propiedad de Don Antón Figueroa.
Llego a las puertas del caserón y llamo a la puerta, le abrió el propio Antón.
-Buenas tardes, dijo Melitón.
-Buenas tardes, bienvenido a los Vetustos, pero pase, pase, le respondió Antón.
El caserón, se mostraba sombrío, con su silueta recortada contra el atardecer otoñal, sin duda, había conocido tiempos más alegres, en el mismo únicamente habitaba D. Anton un viejo ricacho, venido de la capital, y un antiguo mayordomo que se llamaba Manolo, más viejo aun que el dueño, que llevaba al servicio de la casa toda su vida, y que concretamente ese día disfrutaba de su día libre, así que fue el propio D. Antón el que atendió a Melitón.
Rompieron el hielo, tomando café, donde D. Antón alabo el trabajo realizado por Melitón, por la difusión de las actividades y noticias del pueblo a través de su pagina WEB.
Posteriormente Melitón realizo el reportaje fotográfico del interior de la casa, con el que ilustraría su pequeña entrevista, cuando termino, no pudo resistir preguntar a su anfitrión sobre la leyenda que pesaba sobre la casa, ya que los vecinos comentaban que la misma estaba embrujada, D. Antón, muy serio lo miró fijamente y le dijo:
-Es cierto, que durante la noche en la planta de arriba, se oyen ruidos son en realidad crujidos debidos a la dilatación de los viejos materiales utilizados para la construcción de la casa, que por parte de gente supersticiosa, como Manolo mi viejo mayordomo que llegada la noche se niega a subir a la planta de arriba, estos ruidos podrían ser confundidos, con pasos o aperturas de puertas, o incluso con lamentos llegados del más allá, pero ya le digo, se trata de falsas apreciaciones creadas por el propio miedo, y luego esta la leyenda de Pepito, dijo D. Antón.
-¿Pepito? , pregunto Melitón.
-Si al parecer, era el único hijo del primer propietario de la casa, murió debido a que enfermo de pulmonía, como consecuencia de esto el padre entro en un estado de pena y abatimiento, que le llego a desatender sus negocios y el pobre hombre termino arruinado, lo que le obligo a vender el caserón, la casa ha ido pasando de unas manos a otras, y algunos de los propietarios dicen haber visto a Pepito asomado en la puerta de su habitación que se encontraba en la planta de arriba, si la puerta que ha visto usted entreabierta, por lo visto el pasador de la puerta debe estar defectuoso y aunque la hemos cerrado en varias ocasiones, la puerta siempre se queda entreabierta. Debido a esta especie de leyenda o maldición, la propiedad se ido devaluando, hasta que la he comprado yo, y le puedo asegurar que llevo viviendo casi dos años en la casa y lo único que he escuchado son crujidos y lo único que he visto ha sido a mi viejo mayordomo encerrarse asustado en su habitación cuando llega la noche, del pobre Pepito ni rastro.
Luego la conversación se torno más mundana, y hablaron del tiempo, de fútbol, y de temas más triviales, Melitón a agradeció a D. Antón su hospitalidad despidiéndose del mismo.
-¿Cuando podre ver el reportaje en Internet?, pregunto D. Antón.
-Mañana mismo, le respondió Meliton.
Ya en su casa , Meliton descargo, las fotos de su cámara digital en el ordenador, sonrió, al llegar a la foto del final de la escalera en la planta de arriba, donde se veía la famosa habitación de la puerta entreabierta, aunque la sonrisa se le quedo helada en el rostro, pues en la fotografía mostraba una especie de anomalía, una imagen imposible, con ayuda de un programa de retoque fotográfico, Meliton, amplio parte de la fotografía, un escalofrío de miedo le recorrió la espalda, ya que la parte ampliada de la imagen, mostraba la figura de niño asomado a través de la puerta entreabierta, un niño que no estaba allí cuando Melitón realizo la fotografía.
La pantalla del ordenador le mostraba a Pepito, que miraba curioso a la cámara desde el más allá.

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